martes, 19 de enero de 2016

Que la fuerza te acompañe

“que la fuerza te acompañe”

Y llorando me decía: “profe, es que yo no puedo acompañar a mi mamá, sé que ella me necesita porque está enferma, pero es que tengo que estudiar mucho, estoy haciendo doble carrera, entonces no tengo un minuto”… esta alumna angustiada por la contradicción que tenía entre si debía estudiar o estar con su mamá que la necesitaba, es una situación que muchas personas pueden estar sintiendo en este mundo líquido y que no es fácil resolver: la mamá se siente frustrada cuando se queda en la casa atendiendo a sus hijos y no puede dedicarse a su carrera profesional; el papá se siente perdiendo el tiempo cuando su esposa le pide que se quede con los niños porque tiene algo que hacer; el universitario se siente fracasado cuando le “toca” quedarse en la casa aportando económicamente en vez de irse para el extranjero a estudiar lo que quiere; el nieto se siente abusado cuando tiene que cuidar a su abuela que está enferma y no hay quien más se quede con ella; el estudiante siente que está dejando de hacer cosas más útiles cuando su compañero le pide que le explique un tema que le cuesta…
A veces se piensa que no se puede hacer esto o aquello por los demás porque quita tiempo y evita alcanzar rápido las metas planteadas y ser reconocido de esta manera… y es que “la posición de cada uno en la escala jerárquica se mide por la capacidad (o la ineptitud) para reducir o hacer desaparecer por completo el espacio de tiempo que separa el deseo de su satisfacción” (Bauman, 2005, pág. 22). El individuo líquido se ha planteado o mejor dicho, la sociedad líquida le ha planteado unas metas que requiere para poder ser lo que la sociedad espera que él sea. Y eso se demuestra al estar en una posición desde la que que tiene la capacidad de consumir, pues es la única manera de demostrar a los otros que se está en el status requerido.



Para todos los que nos atrapó la saga Star Wars, de pronto nos causó impacto la escena en la que Luke en medio de su entrenamiento para ser jedi, le dice al maestro Yoda que se tiene que ir. Este, un poco desconcertado por esa decisión, trata de argumentarle de todas las formas que se está equivocando, pues no ha terminado su entrenamiento, es más que al enfrentarse con Darth Vader no lo va a poder vencer, Obi Wan intercede a su vez, pero no logran que cambie de decisión. Luke se marcha con la idea de que sus amigos lo necesitan. Al parecer, Luke actúa irresponsablemente al ir a ayudar a sus amigos cuando sabe que no podrá vencer y que está dejando posiblemente atrás  su gran sueño de convertirse en maestro Jedi. No obstante, la historia nos muestra otro desenlace, él se convierte en el gran maestro y no precisamente por la búsqueda de sí mismo, sino por su capacidad de entrega a los demás, por haber puesto sus talentos y capacidades al servicio de los otros.



Es probable que haya personas que te den a entender que lo que está haciendo no tiene sentido, pues la sociedad líquida envuelve a las personas en un individualismo que a veces no permite vislumbrar lo realmente importante en la vida, en la sociedad: servir… y para servir mejor, hay que ser mejor. No se trata de abandonarse al servicio porque sí, sino de que todas las acciones que se realizan en el lugar en el que se esté y con las personas que lo rodean, deben estar enfocadas a ese fin y para lograr eso, necesitas que la fuerza te acompañe.


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