A veces se oye la siguiente expresión proveniente de una
madre preocupada por su hijo: “estamos buscando un hermanito para nuestro hijo”,
otro padre ilusionado por jugar futbol con su hijo podrá decir “ojalá sea niño
para jugar futbol con él”, otra más podrá pensar “por fin, voy a tener quién
continúe con la empresa”…
Pensar en el hijo como un medio para tener o lograr cosas,
puede ser algo de lo que realmente a veces no se es consciente, simplemente se
piensa o se argumenta que es que “es mi
hijo”… el lenguaje que utilizamos al referirnos a los hijos a veces manifiesta
esta situación: es que ¿qué me le hicieron a mi hijo?, ¿quién me le pegó?, ¿cómo me le fue?...claro, podríamos decirle que sí, que es su hijo,
pero ¿es verdaderamente de él en el sentido de pertenencia, como si fuera un objeto de consumo en la sociedad líquida?,
por eso, me parece pertinente reflexionar sobre algunas preguntas: ¿qué pasará
si el hijo no hace lo que quiero?, ¿si no cumple las expectativas que me he
soñado con él?, ¿qué pasa si toma caminos diferentes a los que yo ya me había
planteado con él?...
Se entiende entonces por qué en una sociedad líquida se
pretende controlar la mayoría de las variables en torno a los hijos: en qué
momento tenerlos, cómo tenerlos, con qué características tenerlos, incluso qué
enfermedades evitar en ellos… es comprensible entonces dentro de la vida
líquida, el hecho de que Apple y Facebook le paguen a sus empleadas para
postergar su maternidad, justificándose por los “beneficios” laborales que tiene
para aquellas: "al ofrecer este beneficio, las empresas están invirtiendo
en las mujeres y apoyándolas en tener la vida que quieren"[1]…
Valor del hijo líquido:
se valora más el hijo en la medida que tenga más beneficios o menos costos para
los padres, el que sea más “útil” para estos.
De ahí que de acuerdo con el significado que se tenga del
hijo, así mismo se le va a educar. Por ejemplo, si se le ve como el salvador de
la hija, tal como se manifestaba en la película “Una decisión difícil”, se le
educará al hijo con ese fin, todo lo que se trate de formar en el hijo, estará
orientado hacia ese fin, de tal forma que no se cuestione lo contrario. En la
película se manifestaba claramente: la mamá le decía todo el tiempo a la niña
que le tenía que ayudar a su hermana, que cómo era posible que se opusiera a
donarle órganos, al punto de que si ella no lo hacía se consideraba mala
hermana, sin tener en cuenta las consecuencias de tal acto, como se vio al
final de la película.
… “profe, ya por fin
voy a empezar a estudiar lo que quiero, pues voy a hacer doble programa”,
afirmaba uno de mis asesorados, pues hasta ahora estaba estudiando lo que el
papá quería que él estudiara.
Sobresale entonces la importancia de saber qué es un hijo
como tal, aspecto necesario para orientar su educación.
En su libro Presencia
y pertenencia paterna en la familia, la profesora Liliana Villarraga (1999),
afirmaba que “el nuevo ser no es un elemento, cosa o alguien inconsciente,
es una vida atenta al ofrecimiento generoso, bondadoso y considerado, alguien
que incorpora el ofrecimiento y el deseo de su existencia” (p. 60).
Es decir, el hijo no es una cosa sobre la que puedo decidir
su futuro, o un ser que me tiene que dar beneficios. Es una persona y como padres nos tenemos que
tomar la tarea de descubrir quién es para ayudarla a ser lo mejor que puede
ser.
Por eso el aporte de los padres a los hijos, es utilizar sus diferencias y
fortalezas para proporcionarle eso que necesita para alcanzar su fin, no los
nuestros.
[1] http://m.diarioregistrado.com/mobile/sociedad/104407-facebook-y-apple-pagan-para-que-las-empleadas-posterguen-tener-hijos.html

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